Hacia un proyecto común

Durante este semestre tuvimos algunas reuniones importantes para la vida de la provincia: directores de colegios, pastoralistas, párrocos, equipo de misiones, equipo de Movimiento Calasanz, ecónomos y rectores de comunidad.

Las plataformas digitales nos ayudan a encontrarnos a pesar de la distancia geográfica.

Todas estas reuniones son valiosas oportunidades para avanzar hacia el proyecto común que necesitamos. El aislamiento es el caldo de cultivo de los peores problemas que dañan la misión de una provincia. Por el contrario, cuando ponemos en común nuestras ideas, nuestros dones y nuestros sueños, nos damos cuenta del gran potencial que tenemos en nuestras manos si lo sabemos compartir. Los problemas que nos preocupan parecen ser más pequeños desde la perspectiva de un equipo más fortalecido. Definitivamente, la unión hace la fuerza.

Además, cuando somos conscientes de nuestra pertenencia a esta gran familia, logramos un estado de ánimo que nos conviene para la misión. Aquí hay un componente afectivo importante. Como dice otro refrán: Una tristeza compartida es media tristeza y una alegría compartida es doble alegría.

P. Francisco Anaya Walker, Sch. P.

Comunidad San José Calasanz, Devon, PA.